Ensayo sobre el arte egipcio

El Museo Nacional de las Culturas del Mundo (MNCM) es un museo ubicado en la Ciudad de México, México, cuyo objetivo es acercar a sus visitantes a la diversidad cultural del mundo. El MNCM exhibe, en la mayoría de sus salas, varios objetos pertenecientes a las culturas surgidas y desarrolladas en Mesopotamia, Egipto, Grecia, Roma, Israel, China, Corea, Japón, etc.; de estas, se hablará a continuación de la cultura egipcia, más específicamente de su arte.

Fachada del Museo Nacional de las Culturas del Mundo (MNCM).

Contexto histórico 

Hacia el tercer (III) milenio antes de Cristo (a.C.), surgió, en el noroeste del continente africano, entre los desiertos de lo que hoy son los países de Libia y Arabia Saudita, una de las más importantes civilizaciones y/o culturas de la antigüedad y del mundo: la civilización y/o la cultura egipcia. Esta se desarrolló a lo largo de tres períodos llamados Reino Antiguo (2686-2181 a.C.), Reino Medio (2050-1740 a.C.) y Reino Nuevo (1550-1070 a.C.).

En el primer periodo se formaron los «nomos», los cuales eran zonas habitadas en las orillas del Río Nilo; se definieron dos regiones llamadas Alto Egipto, ubicada al sur, y Bajo Egipto, ubicada al norte, resultado de la unificación de los «nomos»; se unificaron las dos regiones anteriores fundando el Reino Antiguo; y se construyeron pirámides, las cuales eran monumentos en cuyo interior se guardaban las tumbas de los faraones o reyes de Egipto.

En el segundo periodo se notó en los escritos egipcios la idea del mesianismo o de la doctrina relativa al mesías; los hicsos invadieron Egipto e introdujeron el uso del caballo, del carro de guerra y del hierro. Por último, en el tercer periodo se expulsó a los hicsos; se conquistaron territorios en Asia Menor, Etiopía, Libia y Sudán; los persas conquistaron Egipto; y, posteriormente, los griegos conquistaron y transformaron a Egipto en provincia de su imperio. 

Cultura

La cultura es el conjunto de conocimientos, costumbres, modos de vida y/o grados de desarrollo artístico, científico, industrial, etc., de una época, de un grupo social, etc.; es el conjunto de obras del ser humano. La cultura tiene relación con el arte porque es producto y/o resultado de este. Algunos ejemplos de lo anterior en la cultura egipcia son la creencia de la vida después de la muerte, la momificación, los canopes, los ataúdes, las ofrendas, los dioses, los jeroglíficos, etc.

Sala de la cultura egipcia.

Creencia de la vida después de la muerte 

Los egipcios tenían la idea de la existencia de la vida después de la muerte. Para ellos, la vida no era más que un ciclo de la naturaleza y la muerte era un estado de transición hacia la vida eterna, en la cual los espíritus recorrían el inframundo enfrentando diversas pruebas. A partir del Reino Medio, los egipcios creían que el difunto se transfiguraba o cambiaba de aspecto y/o de forma en Osiris, dios de la tierra, de la fertilidad y del más allá. 

Lo anterior se debe a que existe una narración en la mitología egipcia en la cual se cuenta que Seth o Set, dios del desierto y de la sequía, lleno de envidia, arrojó a Osiris, su hermano, al Río Nilo, encerrado en un sarcófago; pero este sobrevivió. Al saber eso, Seth o Set lo mandó descuartizar. Tras esto, Isis, hermana y esposa de Osiris, recuperó las partes del cuerpo de este y lo embalsamó con ayuda de Anubis, guardián de las tumbas y patrón de los embalsamadores. Convertida en un ave, Isis aleteó hasta revivir a Osiris y concebir a Horus; este último ocupó el trono del mundo de los vivos y Osiris se convirtió en el dios o señor del más allá.

Al principio, el hecho de gozar de una vida eterna era un privilegio sólo para faraones, sacerdotes y/o altos funcionarios; fue a partir del Reino Medio que todos los egipcios podían aspirar a esta prerrogativa. A pesar de esto, muchas prácticas eran costosas y, por consiguiente, sólo unos cuantos podían tener funerales con grandes ofrendas. 

Momificación

La momificación es la acción y/o el efecto de convertir en una momia un cadáver. Fue una práctica que buscaba preservar el cuerpo del difunto y semejar el cuerpo de Osiris quien, como se explicó en el apartado anterior, fue embalsamado por Isis y Anubis.  

La creencia de la preservación del cuerpo humano, para que el espíritu obtuviera sustento en la eternidad, tuvo su origen en las prácticas funerarias predinásticas. En estas, el cuerpo del difunto se colocaba en posición fetal en una fosa; la tierra caliente y seca momificaba naturalmente al cuerpo. Este se acompañaba por cuencos y platos que contenían bebidas y alimentos para el más allá, además de artículos suntuarios o pertenecientes y/o relativos al lujo como collares, paletas de piedra, peinetas, etc. 

Se creía que una vez que el cuerpo humano era embalsamado, el difunto sería conducido por los dioses guías Upuaut, el abridor de caminos, Khentimentiu, el primero de los occidentales, y Anubis, a la sala de las dos verdades. En este salón, frente a un tribunal presidido por Osiris y cuarenta y dos deidades más, la persona se declaraba inocente de actos reprobables y su corazón era puesto en una balanza para comparar su peso con el de una pluma. 

Thot, dios de los conjuros, la escritura, el dominio de los sueños, los hechizos mágicos, la música, la sabiduría y el tiempo, registraba y anunciaba el resultado. Si el corazón y la pluma se mantenían en equilibrio, el difunto se transformaba en un Osiris justificado para vivir por siempre; pero si el corazón pesaba más que la pluma, el difunto era comido por Ammyt, la gran devoradora, dejando a este sin la posibilidad de vivir eternamente. 

Entierro o práctica funeraria predinástica.

Canopes

Durante la momificación, los órganos internos del difunto eran retirados, embalsamados y colocados en recipientes llamados canopes. Los cuatro hijos de Horus, Hapy, Duamutef, Quebehsenuf e Imsety, brindaban protección mágica a estos vasos y permitían que, en el momento de renacer en el más allá, la persona se restituyera completamente. El primero de los hijos protegía los pulmones, el segundo el estómago, el tercero los intestinos y el cuarto el hígado.

Canopes.

Ataúdes 

Los ataúdes y/o sacórfagos servían para preservar el cuerpo embalsamado y/o momificado para que el “ka”, la fuerza vital, y el “ba”, la esencia de la personalidad, pudieran reconocer a este en el más allá. En los lados laterales se encuentran, de izquierda a derecha, los dioses Thot, Osiris, Isis y Neftis, hermana de Isis. Los textos jeroglíficos son fórmulas mágicas para asegurar la vida eterna de Djedet.  

Ataúd o sarcófago.

Ofrendas

En el Período Predinástico, las tumbas tenían una parte subterránea donde se colocaba el cuerpo del difunto junto con sus ofrendas, las cuales eran indispensables para la vida en el más allá. La ofrenda consistía en alimentos, amuletos, conjuros escritos en rollos de papiro, mobiliario, ornamentos, vestimentas, etc.

Vasijas funerarias.

Dioses

La civilización egipcia creía que el universo estaba regido por entidades sobrenaturales llamadas “netcheru” (dioses). Muchos de estos se representaban con características y/o figuras humanas y/o animales, y/o con símbolos sagrados. La cultura egipcia era absolutamente religiosa; esto debido a que la religión penetraba en todos los aspectos y/o en todas las esferas de la vida.

Algunas deidades egipcias eran Ra, dios del sol, del cielo y del origen de la vida; Shu, dios del aire y de la luz; Tefnut, diosa de la humedad; Geb, dios de la tierra, de la fertilidad y del principio de la vida; Nut, diosa del cielo, de los astros y de la creación del universo, Osiris, Isis, Seth, Neftis, etc.

Algunos dioses adquirieron, según la época y/o la región en la que se les rendía culto, diferentes advocaciones y/o manifestaciones. Por ejemplo, Ra se manifestaba como Khepri-Ra al amanecer, Ra-Horakhty al mediodía y Ra-Atum al atardecer. La estrecha relación entre el gobierno y la religión, permitió que los dioses encargados de mantener el equilibrio del universo se asociaran con actividades cotidianas.   

Osiris se asociaba a la agricultura y la fertilidad, mientras que Isis se afiliaba a la maternidad; esta última deidad es representada amamantando a Horus, quien encarnó a Osiris para gobernar el mundo de los vivos.

De izquierda a derecha: Monolitos o figuras de Osiris e Isis, de Nefertiti, esposa del faraón Akenatón, y del faraón Khafra

Jeroglíficos

Los jeroglíficos son un tipo de escritura que no representa a las palabras mediante signos alfabéticos y/o fonéticos, sino su significado con figuras y/o símbolos; son una combinación de estas dos últimas que significan palabras. La civilización egipcia dejó una gran cantidad de documentos escritos en este tipo de escritura, además de hierática y demótica; estas últimas son abreviaciones y/o derivaciones simplificadas de los jeroglíficos. 

Texto jeroglífico funerario.

A manera de conclusión

El arte o la manifestación de la actividad del ser humano mediante la cual se interpreta lo real y/o se plasma lo imaginado con recursos plásticos, lingüísticos, sonoros, etc., tiene dos acepciones. La primera es del latín «ars», la cual se refiere a las bellas artes o al conjunto de las que tienen por objeto expresar belleza, y la segunda es del griego «techné», la cual se refiere a la técnica o a la aplicación de las ciencias y/o artes. 

La momificación, o la acción y/o el efecto de convertir en momia un cadáver, y la embalsamación, o la acción y/o el efecto de llenar de sustancias balsámicas las cavidades de los cadáveres, pertenecen a la segunda acepción del arte al ser técnicas y/o aplicaciones de las artes que tiene como fin preservar el cuerpo del difunto.

El historiador húngaro de arte Arnold Hauser dijo que habían cinco etapas del arte; la segunda de estas fases decía que el arte era un instrumento del culto animista, destinado a influir en los buenos y en los malos espíritus en interés de la comunidad. En la cultura egipcia, los canopes y los ataúdes y/o sarcófagos eran objetos que preservaban y/o protegían los órganos internos extraídos y el cuerpo momificado y/o embalsamado para que, cuando llegara el momento de renacer en el más allá y gozar de la vida eterna, la persona se restituyera completamente. 

La tercera etapa decía que el arte era un medio de glorificación de los dioses omnipresentes y/u omnipotentes, así como de los representantes de estos en la tierra, tales como reyes, sacerdotes, etc. La cultura egipcia creía que el universo estaba regido por entidades sobrenaturales llamadas «netcheru», y era absolutamente religiosa debido a que la religión penetraba en todos los aspectos y/o en todas la esferas de la vida. La alabanza a las deidades y a sus representantes en tierra fue por medio de la elaboración de monolitos y/o figuras de estos.

Una de las siete bellas artes es la literatura, la cual es el arte de la expresión verbal. Los jeroglíficos, aunque no fueron un tipo de escritura que representara las palabras mediante signos alfabéticos y/o fonéticos, si lo fueron al emplear figuras y/o símbolos. En aquella época, la escritura jeroglífica no era considerada un arte como tal, sino como una técnica; esto debido a que se escribía en forma de fórmulas mágicas para asegurar la vida eterna. 

La civilización egipcia trabajó metales abundantemente; el cobre provenía, sobre todo, de la península del Sinaí, y el estaño, usado para la producción de bronce, se traía de regiones lejanas como Bretaña, España y Etruria. También destacó en las matemáticas y en la observación de las estrellas; esta última fue necesaria para la elaboración del calendario y el cálculo de las estaciones del año. Todas estas actividades entran en la segunda acepción del arte: techné o técnica.

Referencias

  • Museo Nacional de las Culturas del Mundo, http://www.museodelasculturas.mx/, consulta: 28 de febrero de 2020.
  • Real Academia Española, rae.es, consulta: 28 de febrero de 2020.
  • Juan Brom, Esbozo de historia universal, México, Grijalbo, 1995, pp. 66-69.
  • Adolfo Sánchez, Antología textos de estética y teoría del arte, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1972, p. 240.

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