Reanudación de las actividades de los ferieros a propósito de la conmemoración de San Juan Bautista

La aún actual pandemia del COVID-19, la cual es una enfermedad respiratoria infecciosa y aguda causada por el nuevo coronavirus, de nombre SARS-CoV-2, originaria de la ciudad de Wuhan, localizada en China, y declarada como tal el pasado miércoles 11 de marzo de 2020 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), trajo consigo problemas que han estado afectando, desde hace poco más de 15 meses, a los integrantes de la sociedad del mundo en diferentes ámbitos de la vida cotidiana.

En el caso de México, algunas de dichas problemáticas, las cuales han sido más visibles a lo largo de la emergencia sanitaria, son la suspensión de las clases presenciales en escuelas de todos los niveles educativos, su paso al formato virtual, la deserción de estudiantes por la falta de recursos como teléfono celular, computadora fija o portátil, tableta electrónica y/o servicio de internet, el no poder quedarse en casa por la necesidad de ir a trabajar con los fines de ganar dinero y de contribuir al gasto familiar, la pérdida de los empleos, etc.

Uno de los problemas que no ha sido muy tratado es el de los ferieros, o el de las personas que se dedican a la feria, o al conjunto de instalaciones recreativas, conformadas por juegos mecánicos, así como por puestos de premios y de postres, que, debido a determinadas fiestas, se montan en poblaciones. En el presente reportaje, perteneciente al periodismo literario, narrativo o de no ficción, se aborda cómo los ferieros de la conmemoración de San Juan Bautista, en la iglesia del mismo nombre, han vivido la pandemia de la COVID-19, y cuál es su opinión acerca de su regreso a las fiestas religiosas y su recuperación económica.

El milagro que sucedió dos días después de la fecha

La conmemoración de San Juan Bautista, quien fue un predicador ambulante judío, es el 24 de junio en la parroquía homónima, localizada en la colonia Héroe de Nacozari, en la alcaldía Gustavo A. Madero (GAM), al norte de la Ciudad de México (CDMX), México. Debido a la emergencia sanitaria, las personas que se dedican a la feria no pudieron instalarse sobre la calle Brahms, de Julio V. Plata a Pablo Sánchez, en 2020. Parecía que éste acontecimiento iba a volver a repetirse en 2021 porque, días anteriores a la fecha, los habitantes de la zona no veían que arribaran las atracciones ni los puestos.

No fue hasta la noche del jueves 24 de junio que comenzó a circular entre los vecinos el rumor de que las autoridades de la alcaldía les habían dado permiso a los ferieros de ponerse el sábado 26 y el domingo 27. Así, la mañana del viernes llegaron los primeros cuatro juegos mecánicos: Dos dragones (uno normal y otro que daba la vuelta completa), el gusano y el huracán. A lo largo de la tarde y de la noche, los miembros de la familia propietaria armaron de la atracción más grande a la más pequeña, de la calle Miguel Glinka a la de Leopoldo Auer; ni la lluvia que cayó ese día los detuvo, pues ya querían laborar.

Regreso a la feria con menos de la mitad de los juegos mecánicos

Don Juan Ortíz, quien es electricista, feriero y herrero, arribó la noche del viernes 25 de junio, a lo que sería su primera fiesta en casi año y medio, con dos atracciones: Los aviones y un dragón normal. Dejó ambos juegos mecánicos en el cruce de Brahms con Rafael Martínez de la Torre, a un costado de la iglesia de San Juan Bautista. Durante la mañana y la tarde del día siguiente, se dedicó a armarlos, limpiarlos y equiparlos con luces de diferentes colores: Amarillas, rojas, rosas, verdes y violetas.

Ortíz, quien es parte de la tercera generación de su familia que se dedica a la feria, posee cinco atracciones: Los aviones, dos dragones (uno normal y otro que da la vuelta completa), el canguro o el pulpo y un puesto de premios. Sin embargo, contó que de esos cinco, la alcaldía Gustavo A. Madero sólo lo dejó instalar dos. “Considero que me fue bien, porque hay muchos espacios vacíos a lo largo de la calle. Son de los compañeros a los que no les dieron permiso de ponerse”, comentó.

El señor Juan ha vivido la pandemia del COVID-19 “de mal en peor”. Después de que se dejaron de expedir permisos para la instalación de ferias en la Ciudad de México debido a la emergencia sanitaria, y a los colores naranja y rojo del semáforo epidemiológico, tuvo que salir a repartir tarjetas en las cuales ofrecía sus servicios como electricista y herrero. Algunos sujetos lo solicitaron y así fue como sobrellevó la pandemia de la COVID-19. También acudió a marchas junto con otros ferieros para pedir que los dejaran trabajar.

De acuerdo con Ortíz, Cuauhtémoc y la GAM son las alcaldías más conscientes de la situación del gremio. Francisco Chíguil Figueroa,  quien es economista, ingeniero químico industrial y político mexicano, así como el alcalde de esta última demarcación, le pidió a la Secretaría de Salud (SSa), en septiembre del año pasado, que considerara a las ferias en las actividades permitidas según el color del semáforo, porque “las autoridades tienen un sueldo garantizado, pero los ferieros no”. Chíguil agregó que la gente tiene derecho a trabajar y generar ingresos.

Por último, Don Juan Ortíz dio a conocer que cobra $25 pesos para que las niñas y los niños se suban a sus juegos mecánicos, que trabaja cada ocho o quince días en otras conmemoraciones hechas en varios puntos de la capital del país y que espera que se recupere económicamente, aunque sea un poco. Todo esto lo manifestó antes de que una niña chiquita se subiera a uno de los aviones de la atracción del mismo nombre, a la vez que su mamá la grababa con su celular.

De feriera a vendedora en un semáforo

Areceli Montiel es una mujer de tez morena y cabello negro, peinado como cola de caballo. Porta un cubrebocas de color blanco, una playera azul marino con franjas de color blanco, un pantalón de mezclilla y un par de tenis rojos. Desde los nueve años se dedica a la feria y, al igual que el señor Juan Ortíz, la fiesta de San Juan Bautista es la primera a la que asiste, después de poco más de 15 meses, con la mitad de sus juegos mecánicos, por orden de las autoridades de la alcaldía Gustavo A. Madero.

Sentada en las escaleras de metal que fungen como entrada de un área de juegos infantiles, conformada por una alberca de pelotas, dos brincolines, un puente de madera y un tobogán, narra que para ganar dinero y poder vivir, tuvo que vender alcancías, botanas y botellas de agua potable en un semáforo de uno de los cruceros de la Ciudad de México, así como conducir una pipa de agua. “Al inicio de la emergencia sanitaria nos dijeron ‘quédate en casa’, pero esto es nuestra fuente de ingresos, es lo que sabemos hacer”, declaró.

Montiel fue entrevistada en junio de 2020 por la periodista Karen Vázquez y el camarógrafo Diego Prado, del diario El Universal; dicha conversación fue publicada en el canal de YouTube de éste periódico. En el video, la señora relata que un compañero feriero que labora en el Estado de México (EDOMEX) fue quien comenzó a cambiar alcancías por despensa, en forma de trueque. Ella retomó la idea e hizo lo mismo en calles muy transitadas de la capital del país. “Hay gente que sube el vidrio de su coche o que continúa caminando. Sé que es molesto andar pidiendo dinero, pero si no traes una monedita, no importa, con una sonrisa nos basta”, manifestó.

Araceli Montiel también asistió a las manifestaciones en las que participaron otras personas que se dedican a la feria con sus camionetas y atracciones, como la que empezó en la Calzada de Tlalpan, a la altura de la estación San Antonio Abad de la línea dos del Metro de la CDMX, y terminó en el Zócalo. De acuerdo con ella, las autoridades de la capital del país les dieron una respuesta de cierta manera, o parcial, porque sólo dejaron laborar a los sujetos que estaban instalados en parques. “Hay muchos ferieros que están parados y que por lo mismo les robaron algunas piezas de sus juegos mecánicos”, añadió.

Montiel cree que hay que aprender a vivir con la COVID-19 y espera que no sólo ellos se recuperen económicamente, sino que todo México. “Esta no es una conmemoración como debería de ser”, manifestó. Cuando la entrevista finalizó, la señora se levantó, agarró su escoba y continuó limpiando su atracción para recibir a las niñas y a los niños de la zona el sábado 26 y el domingo 27 de junio.

Deja un comentario