«El cielo es azul, la tierra blanca» de Hiromi Kawakami: Un libro que nos enseña a no ser indiferentes y valorar a nuestros seres queridos

Cubierta de dicha obra literaria. (Fuente: Penguin Libros [https://www.penguinlibros.com/]).

El cielo es azul, la tierra blanca es un libro escrito por Hiromi Kawakami (Tokio, Japón, 1958), quien cuenta con estudios de Ciencias Naturales por la Universidad de Ochanomizu, y es escritora y crítica de literatura.

Dicha obra literaria fue traducida por Marina Bornas Montaña (Tarrasa, España, 1983), quien estudió Traducción e Interpretación en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), y es traductora de libros, cómics, series de animación, películas y documentales en alemán y japonés.

El cielo es azul, la tierra blanca, el cual pertenece al género literario de la narración, de forma específica a la novela, fue publicado en el 2001 por la editorial española e independiente Acantilado, y 17 años después por Penguin Random House.

La obra literaria está compuesta por 17 capítulos, que se distribuyen a lo largo de las 211 páginas que conforman este libro.

Los nombres de los episodios son La luna y las pilas, Los pollitos, Veintidós estrellas, Cogiendo setas (primera parte), Cogiendo setas (segunda parte), Año nuevo, Almas, Cerezos en flor (primera parte), Cerezos en flor (segunda parte), Buena suerte, La estación lluviosa, En la isla (primera parte), En la isla (segunda parte), Marea baja. Un sueño, Los grillos, En el parque y El maletín del maestro.

En El cielo es azul, la tierra blanca Tsukiko Omachi, una chica de 37 años de edad que labora en una oficina, narra el comienzo y el desarrollo de una relación amorosa con Harutsuna Matsumoto “Maestro”, un señor de casi 70 años de edad, el cual fue su ex-profesor de idioma japonés, cuya esposa lo abandonó y luego falleció.

Las lectoras, los lectores y lxs lectorxs somos testigos de diferentes momentos que comparten Omachi y Matsumoto, desde su primer encuentro en una taberna en la cual la muchacha descubre que ambos poseen los mismos gustos con respecto a la comida, pasando por una excursión conformada por ella, el maestro, el dueño de este establecimiento y su primo, de nombres Satoru y Toru, respectivamente, con el fin de buscar hongos, hasta la propuesta por parte de Matsumoto para que él y Tsukiko Omachi empiecen lo que él llama una “relación oficial”.

Además del inicio y desarrollo de su relación, la chica relata la inesperada y triste culminación de la misma, la cual debe ser leída por las mismas lectoras, los mismos lectores y lxs mismxs lectorxs; estoy seguro de que, al igual que a mí, se les partirá el corazón.

Dicho libro nos enseña dos aspectos importantes. El primero es que no debemos ser indiferentes con las personas que quieren entablar desde una charla hasta una amistad, como lo hacía Omachi respondiéndole al pobre profesor Harutsuna Matsumoto con un conjunto de “Ya”.

Y la segunda cosa es que hay que valorar los momentos que pasamos a lado de nuestros seres queridos, familiares, amigas, amigos, amiguxs, novia, novio, novix, etcétera, debido a que no sabemos si volveremos a verles la próxima vez.

“Cuando fui consciente de la distancia que había entre los dos, sentí un profundo dolor”

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