
Cubierta de dicho libro. (Fuente: SDP Noticias).
Antonia y la chingamadriza: Historia de una señora es un libro escrito por Diana Garcidueñas (Guadalajara, Jalisco, México, 1981), quien cursó la carrera de Letras Hispánicas en la Universidad de Guadalajara (UdG), y es correctora de estilo, escritora, investigadora, profesora, y promotora de lectura y de escritura.
Dicha obra literaria fue publicada por la editorial Horson Ediciones Escolares en noviembre de 2018 y ganó el XVI Premio Binacional Valladolid a las Letras en 2019.
A lo largo de las 246 páginas que componen a Antonia y la chingamadriza: Historia de una señora, la cual pertenece al género literario de la narración, de forma específica a la novela, las lectoras, los lectores y lxs lectorxs conocemos a Antonia, quien es una mujer de 50 años de edad que cocina, vende y vive del pozole.
A la par, Toña está casada con Carranzo, el cual no es un hombre permanentemente detrás de un cargo en la política, más bien una sanguijuela, debido a que, de manera literal, vive de su esposa.
Además, Antonia posee dos hijas, una biológica y otra adoptada por la violencia intrafamiliar que sufría, a saber: Sofía y Eneida, respectivamente. Como madre de ambas muchachas, Toña es amorosa, cariñosa, considerada, una mujer que hace todo por sus hijas.
A pesar de su título, este libro no es la clásica historia de una señora de lo común, porque, a través de la memoria fotográfica de Antonia y del chisme narrado por ella misma, el público lector es testigo de diferentes acontecimientos vividos por Toña, algunos cotidianos y otros impactantes.
Con relación a esta última clase de hechos, basta leer nada más el primer capítulo de la obra literaria antes mencionada, pues las lectoras, los lectores y lxs lectorxs nos enteramos que Antonia tuvo encuentros sexuales con más de 600 hombres durante casi 10 años; ¡lo más sorprendente fue que nadie se dio cuenta!.
En Antonia y la chingamadriza: Historia de una señora, Diana Garcidueñas combina de modo excelente el lenguaje coloquial y lo cómico, generando, así, una lectura muy amena y familiar para el público lector.
Hay una parte donde una de sus amigas le pregunta a Toña si ya había desayunado, ella responde que sí y su amiga le dice que se coma un sándwich porque le traía un pinche chisme con el cual se iba a ir para atrás.
“La chingamadriza era todo el día y no se acababa en la noche”